Dudas y Consultas de Ortopedia

Desde molestias del día a día hasta recuperación tras una operación.


Solo tienes que preguntar como lo harías a un farmacéutico
¿Qué puedes encontrar?
Comodidad y cuidado diario
- Calzado cómodo y plantillas de gel
- Medias de compresión
- Fajas y soporte lumbar
Recuperación y salud
- Mastectomía (prótesis y sujetadores)
- Postcirugía (liposucción, fajas)
- Ortesis y férulas (Cuello, hombro, brazo, muñeca, Rodilla, Tobillo)
Vida en casa más fácil
- Ayudas para baño y hogar
- Cojines antiescaras
Movilidad
- Bastones y muletas
- Andadores y Sillas de Ruedas
Ejemplo de Preguntas
Me duelen los juanetes desde hace unos días ¿Qué puedo hacer?
Si te duelen los juanetes desde hace unos días, lo primero es aliviar el dolor y la inflamación y evitar que la zona sufra más presión. En casa puedes aplicar frío local 10–15 minutos varias veces al día, tomar durante unos días analgésicos o antiinflamatorios si los toleras y te los han recomendado, usar almohadillas o protectores de silicona sobre el juanete para que el zapato no lo roce tanto y reducir el tiempo que pasas caminando o de pie si ves que el dolor aumenta.
Es importante también cuidar el calzado: elige zapatos amplios, de puntera ancha y tacón bajo, con materiales blandos que no aprieten la parte delantera del pie. Dentro de casa usa calzado cómodo y con buena sujeción, evitando chanclas sueltas que te obliguen a tensar los dedos. Si el dolor es soportable, puedes añadir ejercicios suaves como separar el dedo gordo del resto, rodar una pelota bajo la planta o coger una toalla con los dedos para mantener la movilidad y que no vaya a más.
En farmacia encontrarás apósitos tipo “almohadilla” para juanetes, protectores y correctores de gel o silicona (algunos con separador entre dedos), férulas nocturnas, cremas hidratantes/calmantes para la piel y analgésicos/antiinflamatorios de corto uso. Estos productos alivian el dolor, reducen el roce y pueden ayudar a frenar algo la progresión, pero no eliminan el juanete; por eso es útil que el/la farmacéutico/a vea tu pie y te aconseje qué dispositivo te conviene. Si el dolor es intenso, no mejora en pocos días, el dedo está muy desviado o te cuesta caminar, lo adecuado es que te valore un podólogo o médico.
¿Me he caído y tengo problemas de movilidad ¿Es mejor silla o andador?
Si te has caído y ahora tienes problemas de movilidad, la elección entre andador o silla de ruedas depende sobre todo de cuánta capacidad real tienes para ponerte de pie y caminar unos pasos con seguridad. El andador es mejor opción cuando puedes caminar algo, mantienes cierto equilibrio y tienes fuerza en piernas y brazos para empujarlo y manejar los frenos; en ese caso te da apoyo, reduce el riesgo de caídas y ayuda a mantener músculos y articulaciones activos. En cambio, si apenas puedes levantarte, te cansas mucho con pocos pasos o has perdido bastante equilibrio, una silla de ruedas suele ser más segura porque no necesitas soportar peso ni mantenerte de pie, y se reduce mucho el riesgo de nuevas caídas.
En términos de independencia, el andador favorece seguir caminando (aunque sea despacio y con apoyo), lo que mejora la confianza, la circulación y la forma física, pero requiere coordinación y que el entorno sea relativamente despejado de obstáculos. La silla de ruedas permite desplazarte sin esfuerzo de las piernas y puede ser manual o eléctrica según tu fuerza de brazos y tu resistencia, aunque limita el ejercicio de miembros inferiores y necesita espacio suficiente para maniobrar en casa. Muchas personas usan una combinación: andador para trayectos cortos y silla de ruedas para distancias largas o días de más dolor/fatiga.
Si el médico te ha dicho que uses silla o andador puede que tengas derecho a una financiación por parte de tu Comunidad Autónoma. Ve a tu oficina de farmacia e infórmate ellos pueden gestionar todo los trámites.
